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In medias res – empezar por el medio


In medias res significa “en medio de las cosas” y describe una técnica narrativa que inicia la historia directamente en la acción, sin preámbulos ni explicaciones previas. El lector entra en un mundo ya en marcha, como si hubiera abierto una puerta a mitad de una conversación o de un conflicto.


Esa sensación de irrupción inmediata genera una tensión inicial muy poderosa: hay preguntas sin responder, relaciones que no se comprenden del todo, y un pasado que aún no ha sido revelado.


Lejos de ser un recurso moderno, es una de las estrategias más antiguas de la narrativa occidental. Homero la utiliza en La Ilíada, donde la historia no comienza con el origen de la guerra de Troya, sino con la cólera de Aquiles en pleno conflicto. El lector no recibe un contexto completo desde el inicio, sino que lo reconstruye a través de los acontecimientos, los diálogos y las referencias.


Del mismo modo, Virgilio en La Eneida sitúa a Eneas en medio de su travesía, obligando al lector a recomponer su historia a partir de fragmentos que se revelan progresivamente.


Esta técnica no solo sobrevive, sino que se ha intensificado en la narrativa contemporánea. En el cine, por ejemplo, Pulp Fiction abre con una escena de atraco en curso, sin explicación previa, lanzando al espectador directamente al conflicto.


En televisión, Breaking Bad presenta a Walter White en una situación límite desde el primer episodio, generando una intriga que solo se resolverá retrocediendo en el tiempo narrativo. En ambos casos, el desconcierto inicial no es un obstáculo, sino una herramienta: el espectador quiere entender cómo se ha llegado hasta ahí.


El valor del in medias res reside precisamente en esa curiosidad que despierta. Al eliminar las introducciones tradicionales, el relato gana ritmo y urgencia. El lector no espera a que la historia empiece: la historia ya ha empezado, y él debe ponerse a su altura.


Este tipo de apertura exige una participación más activa, ya que implica inferir, deducir y conectar pistas desde el principio.


Sin embargo, su eficacia depende del equilibrio. Un inicio abrupto sin una posterior clarificación puede generar frustración en lugar de interés. Por eso, el autor debe dosificar la información con cuidado: ofrecer contexto sin romper el ritmo, explicar sin detener la acción. El pasado se introduce mediante recuerdos, diálogos, pequeñas revelaciones o cambios de punto de vista, construyendo poco a poco una comprensión más completa de lo que ocurre.


Bien manejado, el in medias res convierte la narración en un rompecabezas atractivo. Cada escena añade una pieza, cada dato ilumina lo anterior, y el lector avanza impulsado por la necesidad de comprender.


No se trata solo de empezar por el medio, sino de hacer que ese “medio” sea lo suficientemente intenso, sugerente y cargado de significado como para sostener toda la historia.


Cómo usarlo:


  • Empieza en medio de una acción

Abre la historia cuando algo importante ya está ocurriendo.

Ejemplo plano (tradicional):

“María llevaba meses investigando el caso antes de entrar en la casa.”

Ejemplo in medias res:

“La puerta cedió al tercer golpe. María entró sin encender la luz.”

👉 El lector no sabe qué investiga, pero quiere saberlo.


  • Empieza en un momento límite

Coloca al personaje en una situación extrema desde la primera línea.

Ejemplo inspirado en Breaking Bad:

En lugar de:

“Walter era profesor de química y tenía problemas económicos.”

Haz esto:

“El arma temblaba en su mano. A lo lejos, las sirenas se acercaban.”

👉 La pregunta no es “quién es”, sino “cómo ha llegado ahí”.


  • Empieza con consecuencias, no con causas

Muestra lo que ya ha pasado… sin explicar por qué.

Ejemplo:

“El cadáver seguía en el salón cuando llegaron los invitados.”

👉 El lector necesita reconstruir el pasado.


  • Usa diálogo sin contexto

Una conversación puede lanzar la historia sin explicaciones previas.

Ejemplo:

—Te dije que no volvieras aquí.

—Y yo te dije que no había terminado.

👉 No sabemos quiénes son, pero hay conflicto inmediato.


  • Introduce información poco a poco

Después del impacto inicial, ve soltando contexto sin frenar la historia.

Ejemplo continuo:

“La puerta cedió al tercer golpe. María entró sin encender la luz.Había prometido no volver desde la noche del incendio.”

👉 No paras la acción, pero empiezas a aclarar.


  • Combina presente intenso + pasado fragmentado

Alterna lo que ocurre ahora con pequeñas piezas del antes. Esto lo hace muy bien Pulp Fiction, donde la historia no es lineal y el espectador reconstruye todo.

Ejemplo:

“El tren ya estaba en marcha cuando saltó. Tres días antes, aún creía que podía escapar sin huir.”

👉 El pasado entra como pieza, no como bloque.


  • Elige bien el punto de entrada

No cualquier “medio” funciona. Debe ser un momento donde:

  • ya hay conflicto

  • hay algo en juego

  • y falta información clave

Piensa en La Ilíada: no empieza con la guerra, sino con la cólera de Aquiles, que ya implica historia previa.


Errores comunes (y cómo evitarlos)


  • Demasiado caos sin contexto → el lector se pierde

    Solución: añade pequeñas pistas pronto

  • Explicar todo enseguida → rompes el efecto

    Solución: dosifica la información

  • Elegir un momento sin tensión

    Solución: empieza cuando algo ya está en riesgo


Fórmula rápida para aplicarlo


  • Elige una escena intensa (conflicto activo)

  • Empieza directamente ahí

  • Oculta parte de la información

  • Ve revelándola mientras la historia avanza

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