El primer borrador
- Scarlett Pastor

- 17 abr
- 1 Min. de lectura

El mayor bloqueo al escribir no suele ser la falta de ideas, sino la exigencia de que el primer intento ya sea bueno.
Queremos que el texto funcione desde el principio, que tenga forma, ritmo y sentido antes incluso de existir del todo. Y ahí es donde muchas veces se detiene el proceso.
Porque el primer borrador no está para estar bien escrito. Está para existir. Es una versión incompleta, torpe, a veces confusa. Pero sin ella no hay nada que corregir, nada que mejorar, nada que trabajar.
El problema aparece cuando confundimos ese primer paso con el resultado final. Entonces evitamos escribir, o lo hacemos con demasiada presión. Y escribir bajo presión en el momento equivocado no mejora el texto: lo bloquea.
La escritura necesita un espacio donde el error no sea una amenaza, sino parte del proceso.
Solo después de escribir algo imperfecto se puede empezar a escribir algo mejor.


Comentarios