Hoy hablamos con Pilar N. Colorado, autora, entre otros, de "La casa de Mar"
- Scarlett Pastor

- 13 abr
- 6 Min. de lectura

Hay decisiones que no se toman en voz alta. No hacen ruido, no se anuncian. Simplemente ocurren: un día dejas de correr.
Pilar N. Colorado vivía instalada en ese ritmo que no se cuestiona, en el hacer constante que no deja espacio para mirarse. Hasta que decidió parar. Y en esa pausa —incómoda al principio, reveladora después— apareció algo más que el silencio: apareció una forma distinta de habitarse.
Hoy le preguntamos acerca de su libro La casa de Mar, el primero de una bilogía titulada Novelas junto al mar.
¿Recuerdas el momento exacto en el que decidiste dejar el “piloto automático”? ¿Tiene algo en común con el punto de partida de Mar, la protagonista?
Es muy posible que tenga que ver, pero me he dado cuenta después. No hubo intención cuando planteé la escaleta. La casa de la novela existió. Pasé los veranos de mi infancia en ese lugar y el mar era mi lugar seguro, lo que me daba (y me da) calma.
El momento en el que paré fue en algo que pasó con mis hijos. Me estaba perdiendo sus inicios y descubrimientos porque mi mente estaba en otro lugar. Al practicar mindfulness recuperé esas pausas mentales que ya había experimentando sin ponerles nombre y antes del corre corre de la vida adulta. En esa recuperación me di cuenta de la importancia del mar en mi vida. Todo encaja cuando miras hacia atrás.
Tu historia personal, según das a entender en tu bio, está muy ligada al acto de parar. ¿Escribir La casa de Mar fue también una forma de detenerte y observarte?
De parar en el sentido de evadirme. Igual que la lectura, escribir historias me ayuda a dejar en pausa las preocupaciones y demás cuestiones de la vida diaria para retomarlas con mejor ánimo. Siempre he escrito ficción y sigo haciéndolo.
Vienes de la Economía y los Proyectos Europeos y un día decides pasarte al mindfulness y la escritura terapéutica. ¿Dónde se cruzan ambas cosas dentro de esta novela?
En la novela hay escritura, aunque sea en forma de mails a la psicóloga de Mar (la protagonista) y hay una vuelta a lo sencillo, a la vida misma, a respirar. Vivir la experiencia del momento, como en mindfulness.

¿El duelo en la historia es estridente, íntimo o silencioso? ¿Cómo se aprende a escribir ese tipo de dolor sin invadirlo?
Es muy íntimo porque se produce en un punto de inflexión de Mar y la incomprensión, junto a la necesidad de tomar decisiones que no quiere, hacen que se replantee toda su vida.
Mar regresa a un lugar físico, pero también emocional. ¿Qué papel juega el espacio en los procesos de consciencia y cambio?
El espacio aquí lo es todo. No es la clásica novela romántica de refugiarse en un pueblo pequeño, porque ella no lo busca. Va con otra idea. El terror a volver a su casa con todos sus recuerdos hace que alargue su estancia y empiece a ver que hay más vidas.
Además, es un lugar del pasado, lo que invita a reflexionar sobre esas decisiones que tomamos y que nos alejan de lo que una vez fuimos.
La casa aparece como una carga heredada. ¿Dirías que, en el fondo, todos heredamos “casas” que necesitamos resignificar?
En el sentido de mi respuesta anterior, sí. Otras lo llaman mochilas que cargamos conforme maduramos. Sea como sea, todos tenemos un pasado y, la mayoría de las veces, necesitamos resignificarlo porque lo que creíamos que era terrible con la mente adolescente, puede verse de otra forma en la adultez.
Yo lo veo y lo vivo con mucho optimismo. Podemos seguir adelante sin habitar esas casas pasadas o comprenderlas. A mí me da paz el comprender.
Hay una búsqueda de calma muy presente en la novela. ¿Crees que hoy en día también buscamos ese tipo de historias porque necesitamos ese refugio?
Totalmente. Cada vez que una lectora me escribe para decirme que le ha dado paz, mi corazón salta de alegría. Necesitamos refugios donde dejarnos ser y la lectura es genial para eso.
Tu trayectoria habla de acompañar a otros desde la atención plena. ¿Sientes que tus libros también acompañan más que entretienen?
Esa es una de las intenciones. Sobre todo mostrar que otra vida es posible, que todo pasa y dejar semillas de esperanza.

¿Cómo influye tu formación en mindfulness a la hora de construir escenas y ritmos narrativos?
En lo personal, que no me agobio. Respiro y escribo, aunque no sepa qué si tengo algún obstáculo. Mis personajes usan herramientas que he probado cuando las necesitan.
Y, ademas, aunque no es exactamente lo que preguntas, siempre digo que la escritura es un ejercicio de atención en uno mismo porque no podemos escribir una idea mientras piensas en otra. Es una práctica informal de meditación.
En un mundo que premia la inmediatez, ¿cómo se escribe una historia que pide pausa?
A mis alumnas y clientas les interesa esto mucho y no tengo una respuesta facilona. Yo lo he conseguido, más o menos, tras años de practica de atención y mindfulness. La constancia, el saber distinguir momentos y elegirlos sin permitir que la vida te atropelle. Es difícil, pero se puede.
¿Crees que tus personajes parecen atravesar más procesos internos que grandes giros externos? Si es así: ¿es una decisión consciente?
Es así porque así es como a mí me sale. Fíjate que para añadir conflictos externos a menudo recurro a compañeras escritoras para que me den ideas. Me cuesta poner en problemas a los personajes. Crear el entorno y el tono íntimo me es más fácil. Al final (creo) que consigo un equilibrio porque tampoco hago novelas demasiado intimistas y reflexivas que aburran. Solo es un toque.

El amor en la novela es uno de sus pilares. ¿Qué te interesa explorar cuando escribes relaciones?
El amor en todas sus versiones es el motor del mundo. Hablo de un amor que suma, independiente y complementario. Veo tanta toxicidad en algunas parejas y familias, que me planteo cómo transmitir que las relaciones sanas existen.
Aparece la tensión del enemy to lovers. ¿Qué te atrae de ese contraste?
Porque lo veo como miedo. Gente que se quiere sin verlo, por miedo.
Este tema, el miedo, también es una constante en mis historias. Miedo al amor, a darse, a equivocarse, a no ser suficiente...
¿Dirías que escribir desde la consciencia cambia también la forma en la que construyes los conflictos?
Es posible. Más que construir los conflictos, en el hecho de llevar todo el proceso hacia delante. En mi libro El escrito enfocado trato estos temas, para que escribir sea un acto consciente y enriquecedor, y saber cómo darle la vuelta a los bloqueos.
¿Sientes que tus historias nacen más de la intuición o de la observación consciente?
De ambas. Soy muy observadora. Algunos de mis relatos nacieron de esa observación y la pregunta ¿que pasaría si…? sobre lo que veo en un determinado momento. Pero cada vez tiro más de intuición, la verdad.

Después de un proceso tan ligado al crecimiento personal, ¿cómo sabes que una historia está lista para soltarse?
Soy de la que revisarían mil veces, pero tengo que ser objetivos. Ademas de la ayuda de la opinión de mi correctora y lectoras beta, llega un momento que prefiero soltar. No sé al cien por cien si es el momento adecuado, pero es una necesidad.
¿Qué te gustaría que se llevase consigo el lector al cerrar la novela?
Esperanza. Que mire a su alrededor y vea su vida con otros ojos, más amables. Desde ahí, las soluciones llegan mejor.
¿Desde un principio la autopublicación fue tu objetivo, o mandaste tus libros a editoriales tradicionales?
El primero de no ficción lo envié. Una no fue una editorial real y vi que me timaban. La otra, tradicional y conocida, me contestó con una frase que me demostró que no se lo habían leído aunque dijeron que sí.
Ya que tenía todo el trabajo hecho (corregida por profesional, etc.), decidí autopublicar, y ser partícipe de todo el proceso me encantó. Ahora no quiero más opciones.
¿Cómo das a conocer tus libros?
Redes sociales, newsletter, web… Me temo que como la mayoría.
Y si tuvieras que resumir La casa de Mar en una sensación —no en una idea—, ¿cuál sería?
Sensación de tener el corazón en paz.



Lo he leído y me encantó
No conocía a esta escritora, pero me ha encantado la entrevista. 👍
Muy interesante. Me leeré alguno de ellos seguro.