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Hoy hablamos con Diana de Brea y su decisión de publicar bajo pseudónimo

  • 15 abr
  • 6 min de lectura

Hay nombres que no buscan revelar, sino sostener.


Nombres que no nacen para esconder, sino para crear un espacio propio desde el que decir sin ruido, sin expectativas, sin la necesidad de encajar en lo que se espera de quien escribe. Diana de Brea es uno de esos nombres. O quizá no lo sea. Quizá sea más bien un lugar.


Detrás —o dentro— de él, habita una autora que ha construido historias que abrazan: romances contemporáneos, escenarios que invitan a quedarse, mujeres que avanzan, sienten y deciden. Historias que dejan ese poso suave de las cosas que, sin hacer demasiado ruido, importan.


Pero hoy no vamos a hablar con ella solo de sus libros. Vamos a descubrir qué implica escribir desde un nombre que no es del todo el tuyo. De lo que se gana. De lo que se pierde. De lo que se protege.



Publicas como Diana de Brea. ¿Qué te llevó a elegir el pseudónimo como forma de presentarte al mundo literario?


Escribir era mi afición y poca gente lo sabía. Por un lado, el síndrome del impostor, o la vergüenza, y el que las lectoras busquen las novelas por lo que son y no por quien las escribe. Me da libertad hacerlo así.


Buscaba un nombre que me identificara, que no me fuera extraño, y a la vez no diera pistas de mi realidad. Algunos de los profesores con los que me he formado aconsejaban nombres que parecieran ingleses, por las modas, como un elemento de venta más. Lo pensé. Y puede que no haya sido lo más marketiniano del mundo pero no me identificaba con eso. Además, mi propósito no es ser best seller a cualquier precio sino poder contar las historias que me llenan la cabeza, a mi estilo, sin entrar en rigideces de género.


¿Recuerdas el momento en que decidiste no firmar con tu nombre real? ¿Fue una decisión práctica, emocional… o ambas?


Ambas. Fue durante una formación. Quería experimentar y me sentí mas libre de hacerlo bajo otra personalidad. Y se quedó.


¿Sientes que Diana de Brea es una extensión de ti o un espacio distinto donde escribir con más libertad?


Lo segundo. Me siento mucho más libre.


¿Qué te permite el pseudónimo que quizás no te permitiría tu identidad real como autora?


Al principio decía que las escenas más hot, ja ja. Sí, es una razón, pero hay más. Otra es no tener que dar explicaciones en mi entorno y sentirme normal. Por lo que sea, siempre se ha romanizado demasiado la figura de la escritora y del escritor y enseguida eres el centro de las miradas, la gente te pregunta… Y eso no me gusta. Prefiero pasar desapercibida. 


¿Hay cosas que solo te atreves a contar o explorar porque estás protegida tras ese nombre?


Sin duda.



Desde tu experiencia, ¿cuál ha sido el mayor beneficio de publicar bajo pseudónimo?


Como decía, la libertad de escribir sin sentir que ciertas personas me vayan a juzgar. Prefiero el juicio sincero de las lectoras sin otros filtros.


También el separar la vida profesional literaria de la personal, me da una distancia emocional y una privacidad buscada. Que a mi nivel ni siquiera es necesario porque no me conoce tanta gente, pero no importa. Llegue o no llegue la fama (tampoco es que la busque), prefiero así. Me da tranquilidad. Es una marca como cualquier otra en otro ámbito.


¿Y el mayor inconveniente, ese del que casi no se habla?


En mi caso el haber rechazado invitaciones a hablar en público en eventos literarios y no hacer presentaciones presenciales de las novelas. A nivel promoción te cierras opciones. Pero como he dicho tampoco me gusta la exposición, es un mal menor.


¿Crees que el anonimato cambia la relación con tus lectoras?


Más antes que ahora porque con las redes hablo con ellas. Sé que a algunas les apetece saber más. Seguro que sabes que muchas autoras conocidas cuentan cosas de su vida en redes porque a la lectora le gusta ser partícipe y empatizar. Esa parte la tengo muy minimizada porque no quiero decir de más, pero tampoco me importa. Me dice que así pierdo lectoras. No lo sé. No puedo medirlo y tampoco es que me importe mucho porque hago lo que quiero y me siento bien. Lo que no quiere decir que algún día decida dar la cara. De momento, no me compensa.


¿Te resulta más fácil gestionar las críticas y opiniones al no estar “expuesta” directamente?


Duelen y alegran igual. Por suerte, tomo distancia y no me dejo influir demasiado por ninguna. Sé que nadie gusta a todas, en cuanto a las negativas. Y tengo admiradoras y fans que me llenan de alegría sin conocerme. Creo que la gestión es la misma con que sin seudónimo. El tema de las críticas fuera de mi entorno no es el motivo de publicar de esta forma.


¿Alguna vez has sentido la tentación de revelar quién hay detrás del pseudónimo?


Nunca.


Tus historias se definen como ese “lugar al que volver”. ¿Crees que ese refugio emocional tiene relación con escribir desde un pseudónimo?


Nunca lo he pensado así. Pero puede ser. Para mi escribir, igual que leer, me da un momento íntimo de refugio, en el que descansar de la realidad. Puede que si, que Diana sea mi refugio interior. También leo como Diana porque mis reseñas llevan este nombre. Así que sí, gracias por la idea.


En series como El lago de Breatown o Más que amor, ¿hay partes de ti que se filtran aunque no firmes con tu nombre real?


Sí. A veces son detalles muy sutiles. Desde vivencias hasta deseos y malos momentos que dreno con la escritura. También de personas conocidas que pasan por momentos difíciles.



¿Cómo influye tu identidad como autora en la forma en que construyes protagonistas femeninas fuertes e independientes?


Vengo de una infancia muy marcada por la disciplina masculina. Muchas veces me hubiera gustado gritar, hacerme ver, que ser mujer no era razón suficiente para dedicarme a unas cosas y no a otras que me interesaban más. Me he construido la fortaleza interior que necesitaba para salir de ese marco y ser independiente, con mi pareja y mis críos, pero independiente. Todo lo contrario a lo que me inculcaron. Salir de eso cuesta y quiero dejar mi granito de arena para todas aquellas chicas que sientan que no las dejan volar.


Tus novelas dejan “el corazón satisfecho”. ¿Es también una forma de protegerte emocionalmente como autora?


No diría protección emocional. Eso lo trabajo de otra forma. Más bien es mi vía de escape. Creo que nos desbordan las malas noticias, los problemas del día a día, y necesitamos que nos recuerden que también hay belleza, cariño, luz… y amor. Aprender a verlo y experimentarlo en la cotidianeidad nos ayuda a equilibrar y vivir más felices o, al menos, con más armonía. Esa es la idea que subyace.


Yo digo que transmito esperanza. Vivas el momento que vivas, siempre queda la esperanza de que va a cambiar. Y para ejemplo, mis protagonistas. Se suele decir que el feelgood no tiene conflicto. Es un error. He sufrido con novelas feelgood más que con otras de conflictos visibles muy gordos. En estas novelas es un conflicto más profundo y emocional que unas ven y otras no, en función de sus experiencias vitales. El corazón satisfecho es un corazón vivo y con esperanza, sin falsos mensajes buenrrollistas que bloquean mas que ayudan.


¿Crees que el pseudónimo influye en cómo se percibe tu marca como autora dentro del romance feelgood?


Crear una marca desde cero cuesta horrores. Espero que poco a poco se identifique más a Diana de Brea con la novela de romance feelgood.

Lo curioso es que cuando he escrito romántica contemporánea, las lectoras han puesto la palabra feelgood en las reseñas sin serlo. Supongo que algo queda siempre.


¿Ha influido de alguna forma a la hora de autopublicar?


Autopublicar también me da libertad.


En un género tan emocional como el tuyo, ¿el anonimato acerca o aleja a las lectoras?


Buena pregunta. Nunca lo he pensado, la verdad. Quiero pensar que las acerca porque no tienen que identificarse con nadie. Si la persona que hay detrás no le gusta, puede crear rechazo. Pero no lo sé, la verdad. ¿Cómo medir algo así? No tengo ni idea.


Si una autora estuviera dudando ahora mismo entre publicar con su nombre real o con pseudónimo, ¿qué le dirías desde tu experiencia?


Que se lo piense bien; tengo compañeras que no han aguantado la doble personalidad y han «salido del armario» antes de tener resultados. Les diría que primero escriban una lista de pros y contras. La motivación a hacerlo debe ser muy fuerte y consistente porque no es fácil. Y en segundo lugar, que construyan el personaje como si fuera el de una novela, con todos los detalles que van a mostrar y los que no. 


En realidad es eso, crear un personaje y darle vida y consistencia, que no sea plano y puedas defender.


Muchas gracias por las preguntas. Me has hecho pensar en detalles que no me suelo plantear. Yo estoy muy cómoda y, de momento, así voy a seguir.

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