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La emoción como refugio: el universo literario de Lucía Almenar

  • 22 may
  • 5 min de lectura


Lucía Almenar Anadón nació en Calatayud (Zaragoza) en 1991 y escribe desde la necesidad de construir mundos donde la fantasía, el romance y la emoción se entrelazan de forma constante. Desde pequeña encontró en la lectura un refugio, y con el tiempo ese refugio se convirtió en impulso creativo.


En los últimos años ha intensificado su producción literaria, compaginando la escritura con la publicación de varias novelas y el desarrollo de nuevos proyectos aún inéditos. Además, comparte su proceso creativo en redes sociales, donde muestra tanto su evolución como autora como su relación cotidiana con la escritura.


¿En qué momento empezaste a verte no solo como lectora, sino como escritora?


Empecé a verme como escritora cuando entendí que escribir no era solo un hobby para mí, sino una necesidad. Hubo un momento en el que dejé de imaginar historias solo para mí y empecé a querer darles voz y compartirlas.


Desde entonces, la escritura pasó a ser una parte muy importante de quién soy.


¿Qué es lo que más te atrae de la escritura: crear mundos, crear personajes o explorar emociones?


Lo que más me atrae es la posibilidad de explorar emociones a través de personajes y mundos distintos. Me gusta crear historias que hagan sentir y que conecten emocionalmente con quien las lee. Creo que las emociones son lo que realmente hace que una historia permanezca en la memoria.



¿Cómo ha cambiado tu forma de escribir desde que empezaste de manera constante?


Mi forma de escribir ha cambiado mucho desde que empecé. Antes era más impulsiva y escribía únicamente guiándome por la inspiración; ahora soy más consciente de las emociones, el ritmo y la construcción de los personajes.


Aun así, intento no perder nunca la esencia emocional con la que empecé a escribir.


¿Qué papel tiene la fantasía en tu manera de entender la literatura?


Me permite hablar de temas reales desde escenarios imposibles. Creo que la fantasía amplifica emociones y conflictos de una forma muy especial y permite explorar partes de la realidad desde otra perspectiva.


¿Qué buscas más cuando escribes: evasión o exploración emocional?


Cuando escribo busco ambas cosas, pero siempre termino inclinándome más hacia la emoción. Me interesa que las historias hagan sentir algo real, incluso dentro de mundos imaginarios, y que el lector pueda conectar emocionalmente con ellas.


¿Cómo sabes cuándo una idea merece convertirse en novela?


Cuando permanece conmigo durante mucho tiempo y sigue creciendo sola en mi cabeza. Si los personajes empiezan a tener voz propia y la historia no me deja ir, sé que vale la pena desarrollarla y dedicarle tiempo.


¿Eres más de escribir desde la planificación o desde la improvisación?


Soy bastante equilibrada entre planificación e improvisación. Me gusta tener una base clara de hacia dónde va la historia, pero también dejo espacio para descubrir cosas nuevas mientras escribo. Muchas veces los personajes o las emociones terminan guiando partes del camino.



¿Qué te resulta más difícil: empezar una historia o darle un cierre?


Lo que más me cuesta es cerrar una historia. Empezar suele venir acompañado de mucha emoción, inspiración y ganas de descubrir el mundo y los personajes, pero un final implica despedirse de ellos y encontrar una conclusión que realmente haga justicia a todo el recorrido emocional.


Para mí, un buen cierre no solo termina la trama, sino que deja una sensación duradera en el lector.


¿Cómo construyes personajes que resulten emocionalmente creíbles?


Intento construir personajes desde sus contradicciones, miedos y deseos. Creo que los personajes se sienten creíbles cuando reaccionan de forma humana, incluso cuando se equivocan. Me interesa que tengan luces y sombras para que el lector pueda entenderlos y conectar con ellos.


¿Qué importancia tiene para ti el vínculo emocional entre lector y personaje?


Es fundamental porque creo que es lo que hace que una historia permanezca en la memoria. Cuando un lector consigue entender, sufrir o crecer junto a un personaje, la experiencia de lectura se vuelve mucho más intensa y personal. Al final, más allá de la trama, lo que solemos recordar es cómo nos hicieron sentir esos personajes.


¿Cómo gestionas la motivación en los momentos en los que el proceso creativo se estanca?


Intento volver a la raíz de la historia: qué quería transmitir o por qué empecé a escribirla. También creo que descansar y tomar distancia ayuda mucho a recuperar la motivación y regresar con nuevas ideas y energía.


¿Qué parte del proceso de escritura disfrutas más?


La parte que más disfruto es descubrir cómo evolucionan los personajes mientras avanzo en la historia. Muchas veces empiezan de una manera y terminan mostrando aspectos que ni yo misma esperaba al principio.


También disfruto mucho esos momentos en los que una escena encaja emocionalmente y siento que la historia empieza a cobrar vida por sí sola.


¿Cómo influye tu experiencia como lectora en lo que escribes hoy?


Influye muchísimo. Leer me ha enseñado distintas maneras de construir personajes, crear atmósferas y transmitir emociones.


Además, como lectora sé qué tipo de historias me marcan y qué sensaciones permanecen conmigo después de terminar un libro, y eso influye mucho en lo que intento transmitir cuando escribo.


¿Qué te ha enseñado publicar tus primeras novelas?


Me enseñó a confiar más en mi voz y en mi trabajo. También me hizo entender que escribir no es solo crear historias, sino aceptar la vulnerabilidad de compartir algo tan personal con los demás. Ha sido un proceso de mucho aprendizaje, tanto creativo como emocional, y me ha ayudado a crecer muchísimo como autora.



¿Cómo vives el hecho de tener proyectos terminados aún sin publicar?


Tener proyectos terminados aún sin publicar es una mezcla de ilusión y paciencia.


A veces cuesta esperar, porque cada historia significa mucho para mí, pero también creo que cada proyecto tiene su propio momento y su propio camino. Intento vivirlo como parte natural del proceso creativo y seguir escribiendo mientras esas historias encuentran su lugar.


¿Te gusta más la etapa de escritura o la de revisión?


Disfruto más la etapa de escritura porque es donde nace toda la emoción inicial y donde puedo descubrir la historia poco a poco. Aunque también me gusta la revisión, porque es el momento en el que termino de entender realmente lo que quiero transmitir y puedo pulir cada detalle.


¿Qué lugar ocupa la emoción en tu forma de construir historias?


Ocupa el centro de mi forma de construir historias. Todo lo demás —la trama, el mundo o incluso los conflictos— nace a partir de lo que quiero transmitir emocionalmente. Me interesa escribir historias que hagan sentir, que acompañen al lector y que conecten con emociones reales, incluso dentro de escenarios fantásticos.


¿Cómo equilibras lo que quieres contar con lo que crees que el lector espera?


Intento mantener un equilibrio entre lo que quiero contar y lo que el lector puede esperar, pero siempre priorizo ser fiel a la historia y a los personajes. Creo que la autenticidad es lo que realmente conecta con el lector y hace que una historia funcione.


¿Cómo ha evolucionado tu relación con la escritura desde que empezaste?


Ha evolucionado muchísimo. Empezó siendo algo muy íntimo y personal, casi como un refugio, y con el tiempo se convirtió también en una forma de comunicarme y conectar con otras personas a través de las historias.


Si tuvieras que definir tu forma de escribir en una sola idea, sin mencionar géneros, ¿cuál sería?


Diría que intento crear historias que emocionen y dejen huella.


Más allá del género o de la trama, lo que realmente busco es que el lector conecte con los personajes, se sienta acompañado por la historia y termine el libro llevándose algo emocional consigo.


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